declaración de intenciones
de ahora en adelante convoco las palabras que construyen mi memoria, quiero escribirlas para volver a ellas cuando las migas de pan desaparezcan digeridas en el estómago del tiempo y yo quiera volver a mi punto de partida.
jueves, 15 de diciembre de 2011
urdimbre
Sintiendo que el territorio más próximo es nuestra propia persona, sigo en la construcción
de mi cartografía personal. Identifico territorios cercanos, aquellos que están
al alcance de mi realidad y que mi deriva personal se ha encargado de conectar.
Cobran forma desde lo más hondo de la consciencia/percepción y completan el
puzzle del conocimiento y la emoción, situándome en el mundo desde mi contexto
particular. Revisito lugares, palabras e ideas por las que he pasado con
anterioridad y que han echado raíces en mi, la comprensión que dimensiona el
conocimiento, la conexión necesaria, voluntaria, creativa de las partes y el
todo, la complejidad de lo humano y la sencillez de la naturaleza en su lógica.
Siento una plenitud enorme al hacer estas constataciones, en mis coordenadas
actuales del aquí y el ahora emergen todos los antes en que he sido. Capa a
capa, en íntima relación, sigo tejiendo mis mapas.
lunes, 28 de noviembre de 2011
diálogo
- La palabra existe
para ser pronunciada (dice ella)
- O escrita, soñada, pensada, incluso imaginada (dice él)
- A la que me refiero ya pasó por ahí ( dice ella)
- Entonces no es la palabra... es tu palabra (dice él)
Mientras la bebida se enfriaba se perdieron en un diálogo de miradas que nada tenía que ver con los sonidos de sus bocas, hablaron las manos -sin tocarse- susurraron sus nombres y se recorrieron enteros, a media tarde y con poca luz en el rincón del bar.
- O escrita, soñada, pensada, incluso imaginada (dice él)
- A la que me refiero ya pasó por ahí ( dice ella)
- Entonces no es la palabra... es tu palabra (dice él)
Mientras la bebida se enfriaba se perdieron en un diálogo de miradas que nada tenía que ver con los sonidos de sus bocas, hablaron las manos -sin tocarse- susurraron sus nombres y se recorrieron enteros, a media tarde y con poca luz en el rincón del bar.
verso in-conexo III
No existen los equívocos,
Existen los desencuentros.
Cómo va a estar
equivocado
El corazón que late?
(arritmia que percute tu
nombre).
Cómo el oído que guardó
tu voz?
(caracola con memoria de
agua).
Cómo ésta urgencia de
verte?.
viernes, 18 de noviembre de 2011
silencio
El silencio no exime al eco de cumplir
con su responsabilidad, cuando es demasiado largo – él…
tan solo!- va a la trastienda y desempolva viejos sonidos, palabras
guardadas en su memoria, la caja de agua donde dejó una tarde de
mar, y la lluvia de la madrugada que limpia el cielo... volviendo a
sus aposentos les pone a danzar mientras su túnica desvanecida se
tiñe de azul inmenso.
Etiquetas:
Paisaje humanizado
Ubicación:
Galicia, España
lunes, 12 de septiembre de 2011
onírico
He soñado con Chus, se encontraba en una biblioteca, trabajando. Me saludó con ternura y me dijo "estoy catalogando". En su ojo derecho, en el párpado inferior, una delgada cicatriz, qué ha podido ser?, no pregunto, otras personas se meten en el sueño y él se va con ellas.
sábado, 10 de septiembre de 2011
sensorial
En cuanto me echo a andar no lo noto, pero al poco rato siento la incomodidad, los zapatos aprietan mis dedos pequeños. Sigo la marcha queriendo no hacer caso, no tengo prisa y la idea es disfrutar del momento. Al regreso no puedo más, me quito los zapatos, andar en calcetines -unas veces por la hierba y otras por el adoquinado del paseo- además de liberarme del dolor, me produce gusto, si, el de sentir a través del tejido la humedad de la tierra o la firmeza del suelo. Mi mente busca las palabras para lo que observa y pronto la sonrisa me visita...cuánto contenido en una hora de caminata!
domingo, 4 de septiembre de 2011
de la sonrisa y la palabra esquiva (in memorian)
Tenía ganas de descansar, su vida fue intensa y no soportaba tanta quietud, tanto no hacer nada...cómo decirles a todos que siempre pensó en terminar sus días inclinada sobre la tierra que la vio nacer, respirando el aire marino y sacando frutos de sus entrañas? qué importaba si eran 70, 80 años o más?. En sus sueños despiertos, la casa, el hogar, el sitio para recuperar la unidad extraviada en la historia del primer viaje, en el barco, a sus veintitantos, los críos de la mano, el equipaje, las herramientas que él le pidió que llevara. Ella sola con su expectación ante lo desconocido y con su enorme fuerza, la que le acompañaría el resto de su vida y le confundiría los pasos cada que pensara en el regreso.
"...non hai regreso, avoa, nunca regresa o mesmo home ao mesmo sitio..." escribió el poeta de la emigración galega, ella lo constató al volver a su tierra, sus orígenes dispersos entre la memoria y las cuatro casas que se mantienen en pié, ahí, en el recodo del camino, en medio del campo verde. Buscó el hilo de su historia-sin encontrarlo- por los carreiros, hoy vías de asfalto transitado... el paso del tiempo se deja ver en el paisaje y su espíritu, rebelde impenitente, se resiste a aceptar la mudanza, quizá piense que manteniéndose fiel al recuerdo las cosas saldrán como siempre lo anheló.
Mujer hecha de trabajo desde niña, en los tiempos duros, la recolección de piñas para hacer lumbre, abordar el tren con el fruto del trabajo -ojalá no haya requisa, hay que ayudar a mamá- y muy poco tiempo para la alegría, sólo por la fiesta del santo patrón, a la romería se va andando con los zapatos viejos, risas y canciones, ya vendrá el gris sempiterno de la niebla cargada de humedad y salitre, nutriendo la tierra y enfriando el alma. Cuántas veces habrá recordado su paisaje? durante aquellos años errantes, de lugar en lugar, de gente en gente, sin querer dejarle sitio al arraigo? su brújula apuntó siempre al mismo norte, el suyo propio, el que tenía en mente después de horas de trabajo extenuante; la verdad es que eso no era tanto para ella; lo peor siempre fue la soledad aunque nunca lo admitió, no cabe flaquear ante las emociones, no hay espacio para ese peso... el mismo que le llenó de tristeza cuando se fueron aquellos que tanto amó.
Sus ojos hablan, su rostro cuenta lo que le ocurre, paso mi mano por la comisura de sus labios en un intento de dibujar una sonrisa, no quiero sonreir...parece decir...estoy cansada alcanza a balbucear, después no hubo más palabras, sólo la mirada y ese fondo de lago desapacible en sus pupilas.
Ya no está, la parca vino en la noche de ese domingo, el viernes habíamos compartido la tibieza de sus manos y una cabezadita...cuando marché sentí el vacío de la despedida.
"...non hai regreso, avoa, nunca regresa o mesmo home ao mesmo sitio..." escribió el poeta de la emigración galega, ella lo constató al volver a su tierra, sus orígenes dispersos entre la memoria y las cuatro casas que se mantienen en pié, ahí, en el recodo del camino, en medio del campo verde. Buscó el hilo de su historia-sin encontrarlo- por los carreiros, hoy vías de asfalto transitado... el paso del tiempo se deja ver en el paisaje y su espíritu, rebelde impenitente, se resiste a aceptar la mudanza, quizá piense que manteniéndose fiel al recuerdo las cosas saldrán como siempre lo anheló.
Mujer hecha de trabajo desde niña, en los tiempos duros, la recolección de piñas para hacer lumbre, abordar el tren con el fruto del trabajo -ojalá no haya requisa, hay que ayudar a mamá- y muy poco tiempo para la alegría, sólo por la fiesta del santo patrón, a la romería se va andando con los zapatos viejos, risas y canciones, ya vendrá el gris sempiterno de la niebla cargada de humedad y salitre, nutriendo la tierra y enfriando el alma. Cuántas veces habrá recordado su paisaje? durante aquellos años errantes, de lugar en lugar, de gente en gente, sin querer dejarle sitio al arraigo? su brújula apuntó siempre al mismo norte, el suyo propio, el que tenía en mente después de horas de trabajo extenuante; la verdad es que eso no era tanto para ella; lo peor siempre fue la soledad aunque nunca lo admitió, no cabe flaquear ante las emociones, no hay espacio para ese peso... el mismo que le llenó de tristeza cuando se fueron aquellos que tanto amó.
Sus ojos hablan, su rostro cuenta lo que le ocurre, paso mi mano por la comisura de sus labios en un intento de dibujar una sonrisa, no quiero sonreir...parece decir...estoy cansada alcanza a balbucear, después no hubo más palabras, sólo la mirada y ese fondo de lago desapacible en sus pupilas.
Ya no está, la parca vino en la noche de ese domingo, el viernes habíamos compartido la tibieza de sus manos y una cabezadita...cuando marché sentí el vacío de la despedida.
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